El café forma parte de la cultura árabe desde hace siglos, y algunas de las tradiciones en torno a esta bebida han dejado una profunda huella en el patrimonio cultural de la región. Servir café a las visitas constituye un acto simbólico de generosidad y es uno de los emblemas de la hospitalidad árabe. De hecho, el proceso de elaborar y servir el café («gahwa», en árabe emiratí) está cargado de complejas tradiciones y rituales sociales.
En el pasado, los beduinos que habitaban los desiertos preparaban café con cardamomo y azafrán encendiendo una hoguera en un hoyo en el suelo y sirviéndolo en unas pequeñas tazas sin asa. Con el tiempo, esta tradición fue sustituida por el kuwar, un fogón de arcilla que se construía con guijarros y láminas de piedra. En las casas o tiendas, el kuwar se encontraba en el majlis (el lugar donde se sentaban los invitados) junto a una leñera y un asiento para la persona encargada de elaborar el café.